Archivos Latinoamericanos de Producción Animal. 2022. 30 (4)
Efecto del nivel de energía de la dieta en el último tercio de gestación
sobre el desempeño productivo y reproductivo de vacas para carne y
su descendencia
Recibido: 27062022. Aceptado: 19112022.
1Autor para la correspondencia: carlosjbatistab@gmail.com
2 Universidad Católica del Uruguay
3Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria.
331
Carlos Batista 1
Effect of diet energy level in the last third of gestation on productive and
reproductive performance of beef cows and their progeny
Abstract. The objective of the experiment was to evaluate the productive and reproductive performance of cows fed
on two energy levels in the last third of gestation and productive and reproductive performance of the offspring.
Thirtyone multiparous pregnant British cows, carrying a female foetus, were assigned on Day 90 (Day 0 = calving)
to two levels of energy intake until parturition, treatments: 125 % of the requirements (HIGH; n = 15) and 75 % of
the requirements (LOW; n = 16). After calving, mothers and calves F1 remained together until weaning and all of
the heifers were artificially inseminated at two years old. In the cows, live weight (LW), body condition score (BC),
the concentration of nonesterified fatty acids (AGNE), milk production and diagnosis of ovarian activity (DOA)
were recorded. In the offspring F1, the following parameters were analysed: in calves LW, BCS and metabolic
hormones, in heifers LW, BCS and DOA, and in their offspring F2 LW and weight gain (WG). The feeding
treatments of cows affected the BCS in the lactation period (4.2 ± 0.04 u for HIGH and 3.9 ± 0.05 u for LOW, P <
0.05), the AGNE concentrations from calving to weaning (0.46 ± 0.02 mmol/L for HIGH vs 0.37 ± 0.02 mmol/L for
LOW, P = 0.05), and the calvingconception interval (102 ± 2.6 days for HIGH and 124 ± 2.7 days for LOW, P < 0.05),
but did not affect milk production. Treatment of cows affected the LW at weaning (201 ± 3.7 kg vs 188 ± 4.1 kg, P <
0.05) and WG at weaning (0.90 ± 0.02 kg vs 0.84 ± 0.02 kg, P < 0.05) of F1 cows. From weaning to puberty WG and
LW of F1 were not affected by treatments. F2 calves were not affected by treatments. The LOW cows mobilized
body reserve, maintained milk production and lengthened the calvingconception period. Maternal nutritional
restriction had an effect on offspring variables at weaning and thereafter were diluted.
Keywords: subnutrition; breeding cows; grazing; offspring; metabolism; reproduction.
www.doi.org/10.53588/alpa.300406
Facultad de Agronomía, Universidad de la República, Montevideo, Uruguay.
José Ignacio Velazco2
Efeito do nível de energia da dieta no terço final da gestação no desempenho
produtivo e reprodutivo de vacas de corte e sua progênie
Resumo. O objetivo deste experimento foi estudar o desempenho produtivo e reprodutivo de vacas alimentadas
com dois níveis de energia no último terço da gestação no desempenho produtivo e reprodutivo da sua progênie.
Trinta e uma vacas multiparas, de raças britânicas e gestando um feto fêmea, foram distribuídas aleatoriamente ao
Dia 90 (Dia 0 = parto) à dietas com dois níveis de consumo de energia até o parto: 125 % (ALTO; n=15) e 75 %
(BAIXO; n = 16). Após o nascimento, as bezerras permaneceram com as suas mães até o desmame e aos 2 anos de
idade elas foram inseminadas. As vacas foram avaliadas quanto ao peso vivo (PV), condição corporal (CC),
concentração de ácido graxo não esterificado (AGNE), produção de leite e atividade ovariana diagnóstica (DAO).
As fêmeas F1 foram avaliadas usando as medidas de PV, ganho de peso diário (GD) e niveis de hormonas
metabólicas até o desmame. A partir do desmame, as novilhas F1 foram avaliados quanto ao PV, GD, CC e DAO, e
as bezerras F2 foram avaliados quanto ao PV e GD. O tratamento afetou a CC das fêmeas em lactação (ALTO = 4.2 ±
0.04 vs BAIXO = 3.9 ± 0.05, P < 0.05), a concentração de AGNE do parto ao desmame (ALTO = 0.46 ± 0.02 mmol/L
vs BAIXO = 0.37 ± 0.02 mmol/L, P = 0.05) e o intervalo partoconcepção das vacas (102 ± 2.6 dias para ALTO e 124 ±
2.7 dias para BAIXO, P < 0.05), mas não afetou a produção de leite. O tratamento das vacas afetou o PV ao desmame
(ALTO = 201 ± 3.7 kg vs BAIXO = 188 ± 4.1 kg, P < 0.05) e GD ao desmame (ALTO = 0.90 ± 0.02 kg vs BAIXO = 0.84
± 0.02 kg, P < 0.05) das F1. Do desmame à puberdade, o GD e o PV de animais F1 não foram afetados pelos
Graciela Quintans3
332
La capacidad de cubrir los requerimientos
correspondientes al último tercio de gestación en vacas
para carne suele estar limitada por la baja cantidad y
calidad de alimento, más aún en condiciones de
pastoreo y especialmente de pastizales nativos
(Bermúdez y Ayala 2005). En el último tercio de la
gestación de las vacas de cría con pariciones de
primavera las demandas de energía aumentan 30 a 50
% respecto a los requerimientos de mantenimiento,
coincidiendo con limitaciones en la cantidad y calidad
de alimento en los sistemas de producción a campo
(Bell, 1995). El aumento en la demanda nutricional y la
inadecuada ingesta de energía y proteína determina
una movilización de reservas que afecta el peso vivo y
la condición corporal pre y posparto (Larson et al.,
2009; Quintans et al., 2010). Esta movilización de
reservas de energía está asociada con la movilización
de ácidos grasos como fuente de energía (Hess et al.,
2005; Meikle et al., 2005). Reportes recientes indicaron
que el crecimiento postnatal de las crías y la
reproducción podían optimizarse mediante la
suplementación materna de energía y el aumento de la
puntuación de la condición corporal de la vaca durante
la gestación (Moriel et al., 2022). Los mismos autores
mencionaron que los resultados específicos sobre el
rendimiento de las crías fueron variables,
manifestándose la complejidad para obtener resultados
de investigación claros. En este sentido, aspectos como
los efectos de niveles de energía nutricional
contrastantes en el último tercio de gestación sobre la
respuesta de acuerdo al sexo de la cría y la interacción
entre la nutrición prenatal y el posterior manejo
nutricional postnatal de las terneras, no son claros
(Barcelos et al., 2022; Wathes, 2022). La suplementación
nutricional en vacas de cría en el último tercio de
gestación se relacionó con aumento del peso vivo al
destete de la progenie (Funston et al., 2010b), aunque
sin beneficios en el peso vivo a la pubertad o sobre la
reproducción (Larson et al., 2009). En cambio,
deficiencias de energía del 30 % durante el último
tercio de gestación en vaquillonas provocaron bajo
peso vivo al nacimiento y al destete (Corah et al., 1975).
En esta misma línea, los resultados de peso vivo de la
progenie de vacas de cría para carne, con restricción
nutricional del orden del 20 % a 30 % durante el primer
y segundo tercio de gestación, fueron contradictorios
(Underwood et al., 2010; Long et al., 2012). En tanto, la
restricción de energía nutricional del 25 % en el
segundo y último tercio de gestación de vacas maduras
para carne, no afectó negativamente el peso vivo al
Introducción
Batista et al.
tratamentos. As variáveis obtidas em animais F2 não foram afetadas pelos tratamentos. As vacas BAIXO
mobilizaram a reserva corporal, mantiveram a produção de leite e prolongaram o período de partoconcepção. A
restrição nutricional materna teve efeito significativo sobre as variáveis estudadas na descendência F1 ao desmame
e foi posteriormente diluída.
Palavras chave: subnutrição; vacas reprodutoras; pastoreio; descendência; metabolismo; reprodução.
Resumen. El objetivo del experimento fue estudiar el desempeño productivo y reproductivo de vacas alimentadas
en dos niveles de energía en el último tercio de gestación y el desempeño productivo y reproductivo de la
descendencia. Treinta y una vacas británicas multíparas gestando hembras, fueron asignadas el Día –90 (Día 0 =
parto) a dos niveles de consumo de energía hasta el parto: 125 % (ALTO; n = 15) y 75 % (BAJO; n = 16). Luego del
nacimiento, las terneras permanecieron con sus madres hasta el desteta los 2 años de edad fueron inseminadas.
En las vacas fue analizado el peso vivo (PV), la condición corporal (CC), la concentración de ácidos grasos no
esterificados (AGNE), producción de leche y el diagnóstico de actividad ovárica (DAO). En terneras F1 fue
analizado el PV, ganancia de peso diaria (GD) y hormonas metabólicas hasta el destete; del destete en adelante
como vaquillonas F1, se evaluaron el PV, la GD, la CC, el DAO y preñez; en terneras F2, el PV y la GD. El
tratamiento afectó la CC en la lactancia (ALTO = 4.2 ± 0.04 u vs BAJO = 3.9 ± 0.05 u, P < 0.05), la concentración de
AGNE desde el parto al destete (ALTO = 0.46 ± 0.02 mmol/L vs BAJO = 0.37 ± 0.02 mmol/L, P = 0.05) y el intervalo
partoconcepción de las vacas (ALTO = 102 ± 2.6 días vs BAJO = 124 ± 2.7 as, P < 0.05), pero no afectó la
producción de leche. El tratamiento de las vacas afectó el PV al destete (ALTO = 201 ± 3.7 kg vs BAJO = 188 ± 4.1 kg,
P < 0.05) y la GD al destete (ALTO = 0.90 ± 0.02 kg vs BAJO = 0.84 ± 0.02 kg, P < 0.05) de las F1. Del destete a la
pubertad, la GD y el PV de las F1 no fue afectado por los tratamientos. Las terneras F2 no fueron afectadas por los
tratamientos. Las vacas de BAJO movilizaron reserva corporal, mantuvieron la producción de leche y alargaron el
período partoconcepción. La restricción nutricional materna tuvo efecto en las variables de la descendencia F1 al
destete y posteriormente se diluyeron.
Palabras clave: subnutrición; vacas de cría; pastoreo; descendencia; metabolismo; reproducción.
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Nutrición preparto y desempeño de la vaca y su descendencia
nacimiento, al destete o en la pubertad de la
descendencia (Cushman et al., 2014). Estos mismos
autores reportaron que las hijas de vacas no
restringidas parieron su primera cría en los primeros
21 días de comienzos de la temporada de parición. Una
investigación reciente indicó que la nutrición materna
durante la gestación puede inducir cambios
neuroendocrinos que influyan en el rendimiento
reproductivo de la descendencia (Cardoso et al., 2022).
La IGF1 (factor de crecimiento insulínico tipo I) y la
insulina son indicadores metabólicos que aumentan
con la mayor ingesta de alimento y/o la mejora del
estado nutricional y también se correlacionan con la
capacidad de un animal para lograr reproducirse (León
et al., 2004; Rhind et al., 2004; Sullivan et al., 2009; Ruiz
et al., 2011). La información documentada respecto al
efecto de cambios nutricionales aplicados a las madres
en gestación sobre concentración de IGF1 e insulina
durante la lactación de la descendencia es confusa,
aunque elevadas concentraciones de IGF1 prepuberal
fueron asociadas con precocidad puberal (Sullivan et
al., 2009; Ruiz et al., 2011; Cushman et al., 2014; López
Valiente et al., 2021a).
El estado nutricional de las vacas en gestación puede
condicionar el desarrollo productivo y reproductivo de
la descendencia y es más notable cuando se trata de
ganadería a cielo abierto (Larson et al., 2009; Funston et
al., 2010a). La subnutrición de vacas en planos
nutricionales diferentes no afectó negativamente el
peso vivo de sus nietos (Funston et al., 2010a), aunque
los efectos que la subnutrición energética provoca
sobre la descendencia no están completamente
aclarados y la información de los efectos de la
subnutrición sobre el desempeño productivo de la
descendencia de segunda generación es escasa. La
hipótesis de trabajo fue que niveles bajos de energía
consumidos (75 % de los requerimientos, en contraste
con plano nutricional de 125 % de los requerimientos)
en el último tercio de gestación por vacas de cría para
carne afectan negativamente el desempeño productivo
y reproductivo de las vacas y de la progenie. El
objetivo de este experimento fue estudiar la evolución
de las reservas energéticas, la producción de leche y la
reproducción posparto de las vacas, así como el
desempeño productivo y reproductivo de las hijas y las
características productivas de los nietos.
Materiales y Métodos
Ubicación y diseño experimental
Todos los procedimientos con animales utilizados en
este experimento fueron aprobados por la comisión de
experimentación animal de Uruguay (CHEA, 0009/11).
Los animales fueron manejados acorde a los protocolos
de buenas prácticas de manejo, con personal
capacitado y entrenado. El experimento fue realizado
en la unidad experimental “Palo a Pique” de INIA
Treinta y Tres (Uruguay, 33ºS, 56ºO). La selección de
las 31 vacas multíparas (Aberdeen Angus x Hereford),
gestando terneras y cursando su último tercio de
gestación utilizadas en este experimento, provenían de
un rodeo experimental de 200 vacas inseminadas a
tiempo fijo, con semen de toros seleccionados por bajo
peso al nacimiento. El diagnóstico de gestación y
determinación del sexo de las crías fue realizado el día
116 de gestación por identificación y posicionamiento
de genitales (DesCôteaux et al., 2010), y se determinó
fecha probable de parto, considerando un largo de
gestación estandarizado de 280 días (NRC, 2000). En el
día –90 (Día 0 = parto) las vacas fueron asignadas a dos
tratamientos contrastantes de energía hasta el parto:
alimentadas al 125 % de los requerimientos energéticos
de mantenimiento (NRC, 2000) (nivel ALTO; n = 15) y
alimentadas al 75 % de los requerimientos energéticos
de mantenimiento (nivel BAJO; n = 16). Las vacas y
tratamientos aplicados fueron los mismos utilizados
para analizar las variables en el último tercio de
gestación y reportadas previamente por nuestro grupo
de investigación (Batista et al., 2020). Luego del parto,
madres y terneras F1 permanecieron juntas hasta el
destete (168 días de edad promedio), en campo natural
mejorado (Lolium multiflorum, Axonopus afinis, Cinodon
dactylon, Paspalum notatum, Lotus subiflorus cultivar
Rincón), con oferta promedio de biomasa aérea a la
entrada al potrero de 3195 kg MS/ha, con altura de
pasturas promedio de 11 cm y 51 % de MS, con un
nivel de oferta de forraje de 11 kg de MS por cada 100
kg de peso vivo (PV), y promedio de EM (Mcal/kg MS)
= 2.28, según valores de tabla (Mieres, 2004). Desde el
año de edad y hasta la pubertad, las 31 terneras F1 del
experimento pastorearon sobre campo mejorado con
Lotus pedunculatus cultivar Grassland Maku (39 % del
disponible en base fresca), con un promedio de altura
del pastizal a la entrada al potrero de 24.2 cm, una
oferta promedio de biomasa aérea de 3804 kg MS/ha y
37.7 % de MS, con un nivel de oferta de forraje de 6 kg
de MS por cada 100 kg de PV, y un promedio de EM
(Mcal/kg MS) = 2.37, según valores de tabla (Mieres,
2004). A los dos años de edad las vaquillonas F1 fueron
inseminadas con dos toros seleccionados por bajo peso
al nacimiento y se manejaron con todo el rodeo sobre
campo natural (similares especies a las mencionadas),
con una oferta promedio a la entrada al pastoreo de
2300 kg MS/ha y 32 % MS, con un nivel de oferta de
forraje de 6 kg de MS por cada 100 kg de PV, y un
promedio de EM (Mcal/kg MS) = 2.04, según valores
de tabla (Mieres, 2004).
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Tabla 1. Energía neta y proteína cruda estimadas del alimento consumido en los tratamientos asignados hasta el parto (nivel
ALTO = 125 % y nivel BAJO = 75 % de los requerimientos energéticos de mantenimiento) y los valores nutricionales están
expresados en totales del concentrado más el heno por día y por vaca.
Variables ALTO (n = 15) BAJO (n = 16)
EN (Mcal/día/vaca) día –90 ~ –45 12.98 8.11
EN (Mcal/día/vaca) día –45 ~ parto 14.53 9.05
PC (kg/día/vaca) día –90 ~ –45 1.20 0.78
PC (kg/día/vaca) día –45 ~ parto 1.34 0.86
EN=energía neta, PC=proteína cruda.
Peso vivo y condición corporal
El PV y la condición corporal (CC) de las vacas fue
registrada en los días –90, –60, –30, dentro de las
primeras 24 horas posparto, el día 14 posparto y luego
cada 14 días hasta el destete, siempre a primera hora
de la mañana y sin ayuno previo. Para el pesaje de
vacas y terneros se utilizó una báscula de dobles barras
con lector digital (Tru Test Eziweigh 7, Nueva
Zelanda). La escala de CC utilizada fue de 8 puntos (1:
emaciada y 8: obesa; Vizcarra et al., 1986). En las
terneras F1 el PV fue registrado dentro de las 8 horas
posnacimiento, cada 14 días hasta el destete y luego
cada mes hasta los 17 meses. A partir del PV observado
en las terneras y de los intervalos de tiempo en días
entre los pesos se estimó la ganancia diaria (GD) de
PV. En las vaquillonas F1 el PV fue registrado el día de
la inseminación artificial (IA) y al parto, también se
registró el largo de gestación y la CC al parto. En los
nietos F2 el PV fue registrado dentro de las 24 horas
posnacimiento y luego mensualmente hasta el destete,
y a partir del PV observado y de los intervalos de
tiempo en días entre los pesos se estimó la ganancia
diaria (GD) de PV. Los PV al destete de las terneras
(F1, F2) fueron también ajustados por PV al nacimiento
y días de nacidas.
Producción de leche
La producción de leche fue evaluada en los días 14 y
28 posparto, y luego mensualmente hasta el destete
(días 56, 84, 112, 140, 168). La producción de leche se
estimó utilizando una máquina de ordeño después de
una inyección de oxitocina; el protocolo utilizado fue
propuesto por Quintans et al. (2010). En breve, las
vacas fueron separadas de los terneros y se inyectó a
cada vaca por vía intramuscular 20 UI de oxitocina
(Hipofamina, Laboratorio Dispert SA, Montevideo,
Uruguay) para facilitar la bajada de la leche. Las vacas
se ordeñaron aproximadamente 2 minutos después de
la inyección para vaciar de leche a la ubre. Al menos 8
h después, las vacas se ordeñaron nuevamente
Alimentación
Previo al comienzo del experimento todas las vacas
fueron acostumbradas a consumir concentrado
comercial y heno por un período de 20 días. Una vez
completado el acostumbramiento, las vacas fueron
manejadas durante el período experimental en un
corral a cielo abierto con piso de arena, disponiendo de
30 m2 por vaca, sin acceso a pastizal natural u otro
alimento distinto al ofrecido y con libre acceso al agua.
El concentrado comercial con el que fueron
alimentadas las vacas contenía 13.5 % de proteína y 2.5
% de extracto al éter, formulado en base a granos de
cereal (maíz, sorgo) y subproductos industriales
(afrechillo de arroz y expeler de soja) y se le
adicionaron 25 g de amortiguador de pH ruminal en la
mezcla (AcidBuf® Celtic Sea Minerals, Co. Cork,
Ireland). Al concentrado se agregó 2 kg/animal/día de
heno seco entero como fuente de fibra efectiva (Lolium
perenne y Holcus lanatus). El alimento fue suministrado
en módulos de alimentación individual, dos veces al
día, siendo verificado el consumo a través del pesaje
diario del alimento rechazado. La estimación de la
energía contenida en el heno se realizó aplicando la
ecuación sugerida por Mene y Steingass (1988), donde
la EM (Mcal/kg MS) = 3.50 (0.035 x FDA %). La
estimación de la energía contenida en el alimento
concentrado se realizó aplicando la ecuación sugerida
por Hach (1987), donde la EM (Mcal/kg MS) = (3.6 x
(81.41 0.48 x FDA %))/100). El concentrado fue
ajustado el día –90 según el estado fisiológico y peso
vivo promedio de las vacas (NRC, 2000), resultando en
8.0 y 4.8 kg de concentrado por animal y por día (tal
cual ofrecido) para nivel ALTO y BAJO,
respectivamente. En el día –45, la cantidad de
concentrado fue nuevamente ajustada según la
evolución del PV promedio, resultando en 9.1 kg y 5.4
kg por animal y por día para nivel ALTO y BAJO,
respectivamente. La estimación de la energía neta se
realizó aplicando la ecuación sugerida por Pigurina y
Methol (2004), donde la ENm (Mcal) = ((1.37 x EM)
(0.138 x EM2) + (0.0105 x EM3) 1.12). Para balancear
los requerimientos de calcio y fósforo se suministró sal
comercial ad libitum en el corral con 16 % Ca + 2 y 6 % P
(Bovifos®, Nutral, Canelones, Uruguay), en saleros
comunitarios.
Batista et al.
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utilizando el mismo protocolo. Los terneros
permanecieron separados de las vacas en otro potrero
durante estas horas. En cada ordeñe se utilizó una
máquina de ordeño (Ruakura, Nueva Zelanda) que fue
retirada luego de cesar el flujo de leche.
Posteriormente, la leche del segundo ordeñe se pesó y
se registró el resultado para calcular la producción de
leche de 24 h, asumiendo linealidad.
Ultrasonografía
En las vacas a partir de los 65 días posparto fue
realizada ultrasonografía para diagnóstico de actividad
ovárica (DAO) (Quintans et al., 2016). Para la
realización de la ultrasonografía se utilizó un ecógrafo
marca Aloka Echo Camera, modelo SSD500 (Aloka
CO., LTD., Tokyo, Japón) equipado con transductor
lineal de 5 MHz. Esta ultrasonografía se realizó en las
terneras F1 a partir de los 14 meses de edad (dos cada
mes con un intervalo de 10 días) para detectar
presencia de cuerpo lúteo y junto a la concentración de
progesterona (P4) indicar la pubertad. Desde la
pubertad en adelante las F1 fueron consideradas
vaquillonas.
Muestras de sangre (AGNE, IGF1, Insulina,
Progesterona)
Las muestras de sangre de vacas y terneras siempre
fueron obtenidas a primera hora (06:00) de la mañana,
por venopunción yugular con tubos heparinizados.
Posteriormente fueron centrifugadas y el plasma
almacenado a –20 ºC. En las vacas la obtención de
muestras de sangre fue realizada los días –90, –60, –30,
el día 14 posparto y luego cada 14 días, hasta un mes
antes del destete, para determinar la concentración de
ácidos grasos no esterificados (AGNE).
En las terneras fueron tomadas muestras de sangre
desde el día 14 posnacimiento y cada 14 días hasta el
destete, para el análisis de IGF1 e insulina, y fueron
tomadas muestras de sangre desde el año de vida
semanalmente hasta los 17 meses de edad, para el
análisis de IGF1 y progesterona (P4). La pubertad en
las terneras fue confirmada con el análisis y detección
de P4 plasmática. Para la determinación de P4 fueron
analizadas 8 muestras sucesivas de plasma separadas
por 7 días entre ellas y de las cuales 4 muestras fueron
anteriores y 4 posteriores a la fecha del diagnóstico
ecográfico que confirmó la presencia del primer CL en
cada ternera.
En las vacas, las concentraciones de AGNE se
determinaron mediante el método Acetil Co A
sintetasa, utilizando reactivo NEFA HR (2) (Wako
Pure Chemical Industries, Richmond VA, EEUU) y
todas las muestras fueron incluidas en un único
ensayo. El límite analítico de detección fue de 0.01
mmol/L y linealidad de hasta 4 mmol/L, y
cuantificado a través de espectrofotometría (Vitalab
Selectra 2 autoanalyzer, Vital Scientific, Dieren, The
Netherlands).
En las terneras, las concentraciones de IGF1 se
determinaron usando ensayo inmunoradiométrico de
un kit comercial (IGF1RIACT Cis Bio International,
GIFSURYVETTE CEDEX, France). El límite analítico
de detección del ensayo fue 0.23 ng/mL. Los
coeficientes de variación intraensayo para el control 1
(41 ng/mL) y el control 2 (528 ng/mL) fueron 7.71 % y
9.14 % respectivamente. Los coeficientes de variación
interensayo para los mismos controles fueron 11.14 % y
14.37 % respectivamente. Las concentraciones de
insulina se determinaron utilizando ensayo
inmunoradiométrico de un kit comercial (DIAsource
Immuno Assays S.A, Nivelles, Bélgica). El límite
analítico de detección del ensayo fue 2.87 UI/mL. El
coeficiente de variación intraensayo para el control 1
(16.2 UI/mL) y el control 2 (61.2 UI/mL) fueron
6.22 % y 7.33 %, respectivamente. El coeficiente de
variación interensayo para los mismos controles fueron
6.66 % y 8.75 % respectivamente. La concentración de
P4 en plasma fue analizada y determinada mediante
radioinmunoensayo en fase sólida, utilizando kits MP
(MP BIOMEDICALS, INC. Solon, OH, USA). El límite
analítico de detección del ensayo fue 0.02 ng/mL; los
coeficientes de variación intraensayo para el control 1
(0.6 ng/mL) y el control 2 (5.2 ng/mL) fueron 6.7 % y
6.1 %, respectivamente. Los coeficientes de variación
interensayo para los mismos controles fueron 9.3 % y
6.5 %, respectivamente. Cuando la concentración de P4
fue de 1 ng/ml se consideró indicador de cuerpo lúteo
funcional. La concentración de AGNE y hormonas se
determinó en el Laboratorio de Endocrinología y
Metabolismo Animal de la Facultad de Veterinaria,
Montevideo, Uruguay.
Análisis Estadístico
Las variables analizadas en las terneras se modelaron
incluyendo como efecto fijo el tratamiento y la madre,
y como aleatorios al padre y biotipo de la vaca. El PV,
GD, CC, concentración de metabolito, hormonas y la
producción de leche fueron analizados como medidas
repetidas, utilizando modelo lineal mixto con tiempo
como el efecto repetido y regresivo de primer orden.
La comparación de medias fue realizada con test de
Tukey. En las terneras, la variable ganancia diaria (GD)
de PV y PV al destete fue ajustada por as de nacidas
(168 as) y por el PV al nacimiento. Las variables con
Nutrición preparto y desempeño de la vaca y su descendencia
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336
la información reproductiva se analizaron utilizando el
procedimiento para modelos lineales generalizados
mixtos (GLIMMIX) del paquete estadístico SAS. En las
variables con distribución binomial (proporción de
anestro o preñez) la función de enlace fue Logit y para
las variables con distribución de Poisson (parto
concepción) la función de enlace fue Log. En la variable
intervalo partoconcepción de las vacas que no se
preñaron los datos fueron censurados, es decir, al
período de tiempo desde el parto a final del servicio
(81 días) se le agregó el período correspondiente a un
ciclo estral (21 días) asumiendo el 100 % de vacas
preñadas un ciclo después de retirados los toros. Para
todos los análisis estadísticos se utilizó el programa
SAS 9.4 (SAS Institute Inc, Cary, NC, USA). Los valores
son presentados como media ± error estándar (EE), las
diferencias se consideraron significativas cuando el P
0.05.
Resultados
En las vacas de los tratamientos ALTO y BAJO no se
verificó alimento rechazado después de suministrar lo
ofrecido individualmente, por lo que asumimos que el
consumo fue igual a la oferta.
Desempeño productivo, reproductivo y concentración
de AGNE de las madres
Los partos ocurrieron desde el 14 hasta el 29 de
setiembre. Las vacas en nivel ALTO y BAJO
experimentaron evoluciones de PV y CC diferentes
desde el comienzo de los tratamientos, hasta las
primeras 24 horas posparto (452 ± 11.9 kg para ALTO y
414 ± 15.1 kg para BAJO, P < 0.05, y 4.3 ± 0.06 unidades
de CC para ALTO y 3.8 ± 0.07 unidades de CC para
BAJO, P < 0.01), verificando la efectividad de los
tratamientos nutricionales aplicados. El PV a los 14
días posparto tendió a ser diferente (459.18 ± 11.9 kg
para ALTO y 429.2 ± 15.1 kg para BAJO, P < 0.09). Para
el período de lactancia el PV de las vacas fue 467 ± 11
kg para ALTO y 447 ± 14 kg para BAJO (P = 0.22) y no
hubo efecto de la interacción tratamiento x tiempo
sobre la variable en el mismo período (P = 0.13) (Figura
1). En cambio, la CC para el período de lactancia fue
diferente entre tratamientos (4.2 ± 0.04 para ALTO y
3.9 ± 0.05 para BAJO, P < 0.01) y hubo efecto de la
interacción tratamiento x tiempo sobre la CC (P < 0.01)
(Figura 1). En el posparto temprano, la concentración
de AGNE fue mayor en las vacas del tratamiento BAJO
respecto a las de ALTO y hubo efecto de la interacción
tratamiento x tiempo sobre la concentración de AGNE
(0.41 ± 0.01 mmol/L para ALTO vs 0.37 ± 0.01 mmol/L
para BAJO (P < 0.05) (Figura 1). Respecto a la
producción de leche, ésta no fue diferente entre
tratamientos (7.5 ± 0.3 kg para ALTO y 7.7 ± 0.3 para
BAJO, P = 0.59) y no hubo efecto de la interacción
tratamiento tiempo sobre la variable (P = 0.76) (Figura 1).
El intervalo partoconcepción en las vacas, fue
diferente entre tratamientos (102 ± 2.6 días para ALTO
y 124 ± 2.7 días para BAJO, P < 0.01) y la preñez no fue
diferente entre los tratamientos (100 % para ALTO (15 de
15 vacas) vs 69 % (11 de 16 vacas) para BAJO, P = 0.97).
Desempeño productivo, perfiles hormonales y
reproducción de las hijas F1
El tratamiento nutricional de las vacas durante el
último tercio de gestación no afectó el PV de las
terneras al nacimiento (P = 0.33). La interacción
tratamiento x tiempo afectó el PV al destete de las
terneras (P < 0.05). Las terneras hijas de vacas del
tratamiento ALTO fueron más pesadas al destete que
las terneras de BAJO (P < 0.05) cuando el PV fue
ajustado por los días de nacidas (Tabla 2). También la
GD de peso vivo hasta destete fue mayor en las
terneras hijas de vacas de ALTO respecto a terneras de
BAJO (P < 0.05). En cambio, no hubo efecto de los
tratamientos sobre la GD de peso vivo desde el destete
a la pubertad (P = 0.52), así como en el PV en pubertad
(P = 0.10) (Tabla 2).
En el período nacimiento destete, el tiempo afectó la
concentración de IGF1 de las terneras hijas de los
tratamientos ALTO y BAJO (243 ± 18 ng/mL al inicio
del período vs 178 ± 18 ng/mL en el destete (P < 0.05).
En el mismo período hubo efecto del tiempo sobre la
concentración de insulina de las terneras hijas de los
tratamientos ALTO y BAJO (35 ± 3 ulU/mL al inicio
del período vs 23 ± 3 ulU/mL en el destete (P < 0.05)
(Figura 2). En cambio, no hubo efecto de los
tratamientos nutricionales de las vacas sobre la
concentración de IGF1 de las terneras en el período
analizado (218 ± 18 ng/mL para ALTO vs 213 ± 18 ng/
mL para BAJO, P = 0.76), ni hubo efecto de la interacción
tratamiento x tiempo sobre la concentración de la
variable (P = 0.85). Además, no hubo efecto de los
tratamientos nutricionales de las vacas sobre la
concentración de insulina de las terneras en el mismo
período (22 ± 1.6 ulU/mL para ALTO vs 23 ± 1.7 ulU/
mL para BAJO, P = 0.46), ni tampoco hubo efecto de la
interacción tratamiento x tiempo sobre la concentración
de la variable (P = 0.53) (Figura 2).
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Figura 1. Evolución del peso vivo (PV), condición corporal (CC) y ácidos grasos no esterificados (AGNE) (media ± EE) de las
vacas desde el comienzo de los tratamientos (vacas con útero grávido), hasta el destete (día 168) y producción de leche (media ±
EE) desde el posparto, hasta el destete. Tratamiento ALTO (línea continua) y BAJO (línea punteada). // indica parición. * indica
diferencia significativa entre tratamientos para esa fecha (P ≤ 0.05).
Tabla 2. Peso vivo, ganancia diaria de peso vivo y edad de pubertad (media ± EE) de las terneras hijas F1 de vacas que
estuvieron en ALTO y BAJO plano nutricional, en el último tercio de gestación.
Variable ALTO (n = 15) BAJO (n = 16) P–valor
PV (kg) nacimiento 33.7 ± 2.5 32.5 ± 2.4 0.33
PV (kg) destete 201.2 ± 3.7 188.1 ± 4.1 < 0.05
GD (kg/día) nacimiento – destete 0.90 ± 0.02 0.84 ± 0.02 < 0.05
PV (kg) pubertad 331.0 ± 8.5 318.1 ± 8.7 0.10
GD (kg/día) destete – pubertad 0.46 ± 0.01 0.45 ± 0.01 0.52
Edad pubertad (días) 450.0 ± 4.0 456.0 ± 4.0 0.26
ALTO = alta energía, BAJO = baja energía, PV = peso vivo, GD = ganancia diaria de PV.
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Figura 2. Evolución de las concentraciones plasmáticas de IGF1 e insulina (media ± EE) de las terneras hijas F1 de vacas de los
tratamientos ALTO (línea continua) y BAJO (línea punteada), desde los 14 días posnacimiento hasta el destete (día 168).
Para el período de 12 a 17 meses de edad hubo efecto
del tiempo en la concentración de IGF1 de las terneras
hijas de los tratamientos ALTO y BAJO (224 ± 11 ng/mL
al inicio del período vs 156 ± 11 ng/mL a los 17 meses, P
< 0.05). Pero la concentración de IGF1 de las terneras en
el período analizado no fue diferente entre tratamientos
(188 ± 7 ng/mL para ALTO vs 182 ± 7 ng/mL para
BAJO, P = 0.62), ni hubo efecto de la interacción
tratamiento x tiempo sobre la variable (P = 0.85).
La edad a la pubertad de las vaquillonas no fue
afectada por los tratamientos nutricionales de sus
madres y fue en promedio de 453 ± 4 días (P = 0.26)
(Tabla 2). En la etapa de vaquillonas, el PV a la IA (P =
0.13) y el PV al parto (P = 0.17) no fueron afectados por
el tratamiento nutricional de sus madres en el último
tercio de gestación. Mientras que la CC al parto de las
vaquillonas hijas de vacas del tratamiento ALTO tend
a ser s alto (P = 0.06) que en vaquillonas de BAJO
(Tabla 3). El porcentaje de preñez y el largo de gestación
de las vaquillonas no fueron afectados por los
tratamientos nutricionales de sus madres (Tabla 3).
Tabla 3. Desempeño productivo y reproductivo de las vaquillonas hijas F1 de vacas de los tratamientos ALTO y BAJO.
ALTO BAJO Pvalor
PV a la IA (kg) 406.4 ± 7.7 389.7 ± 7.5 0.13
Preñez (%) 73 % (11/15) 94 % (15/16) 0.16
Largo de Gestación (días) 280.5 ± 1.6 278.5 ± 1.4 0.37
PV al parto (kg) 459.0 ± 9.5 441.6 ± 8.2 0.17
CC parto 4.6 ± 0.08 4.4 ± 0.07 0.06
PV=peso vivo, CC=condición corporal, IA=Inseminación artificial.
Crecimiento (nacimientodestete) de los terneros
nietos F2
Respecto a los nietos, el PV al nacimiento no fue
afectado por los tratamientos nutricionales
contrastantes en el último tercio de gestación de sus
abuelas (34.7 ± 1.7 kg para ALTO vs 33.8 ± 1.2 kg para
BAJO, P = 0.68). Tampoco hubo efecto de los tratamientos
nutricionales sobre la ganancia diaria de PV hasta el
destete (0.85 ± 0.04 kg para ALTO y 0.91 ± 0.04 kg para
BAJO, P = 0.36), ni hubo efecto sobre el PVD (213 ± 10.9 kg
para ALTO y 218 ± 7.3 kg para BAJO, P = 0.76).
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Discusión
La restriccn nutricional (75 % de los requerimientos)
asignad a las vacas durante el último tercio de gestación
fue efectiva en generar diferencias en la CC, PV y en el
intervalo parto concepción de las madres, aunque sin
manifestar efectos claros sobre el desempeño productivo y
reproductivo de la descendencia. La evolución de la CC de
las vacas fue diferente entre tratamientos en la gestacn y
se mantuvo en la lactación. Durante la aplicación de los
tratamientos, las vacas de nivel ALTO tuvieron aumento
de medio punto de CC, diferencia que se mantuvo hasta el
parto y fueron más pesadas respecto a las vacas de nivel
BAJO. La severidad de la subnutricn en las vacas de nivel
BAJO y la CC, inicial pudieron provocar una movilización
diferencial de reservas corporales en respuesta a la
demanda de energía, reflejado en el aumento en la
concentración de AGNE, observada hacia el final de la
gestación. Las variables registradas desde el comienzo de
los tratamientos hasta el parto ya fueron reportadas y
discutidas en el marco de los mismos estudios (Batista et
al., 2020).
Durante la lactación la movilización de las reservas
corporales se evidenció con un incremento en la
concentración de AGNE y podría ser explicada por la
lactogénesis. Durante la lactación temprana la
concentración de AGNE fue superior en vacas de nivel
ALTO, respecto a las de BAJO, ligado a un mejor estado de
reserva corporal y mayor PV preparto. En efecto, el nivel
alimenticio preparto (125 % de los requerimientos)
permit a las vacas de nivel ALTO movilizar s reserva
corporal durante los primeros 50 as posparto (pico a los
14 días), posiblemente para mantener un mejor equilibrio
energético (Meikle et al., 2005; Cavestany et al., 2009;
Quintans et al., 2015). En cambio, las vacas de nivel BAJO
presentaron en el posparto una media de CC similar al
preparto y continuaron movilizando reservas corporales
con un pico a los 14 as, reflejado en la concentracn de
AGNE levemente superior respecto al preparto. La síntesis
y produccn de leche requiere gran cantidad de energía,
que es obtenida a partir del aporte del alimento y de la
movilización de reserva corporal (Short et al., 1990; Larson
et al., 2009). Vacas que llegaron al parto con una CC
cercana a 4 unidades o menos, tuvieron menor produccn
de leche con respecto a las vacas que presentaban un punto
o s de CC (Quintans et al., 2010). Sin embargo, en el
presente trabajo la CC promedio fue de 4 unidades, los
niveles de enera aplicados no alteraron la produccn de
leche y la cantidad media obtenida estuvo en concordancia
con lo reportado en sistemas de produccn similares (7.09
kg/a, Iewdiukow et al., 2020). La produccn de leche
similar entre los tratamientos de este trabajo concuerda con
otros reportes (López Valiente et al., 2019; López Valiente et
al., 2021a). En el presente trabajo, el parto y la primera
mitad de la lactancia transcurrieron en primavera y todas
las vacas fueron manejadas en las mismas condiciones de
pastoreo, sin restricción en la asignación. Los tratamientos
nutricionales preparto, CC y la alimentación posparto de
las vacas, no afectaron de forma evidente a la producción
de leche.
En las vacas del tratamiento BAJO se alargó el intervalo
partoconcepcn, indicando que el nivel de enera
preparto consumido generó menor disponibilidad de
energía para la reproducción (Randel 1990, Short et al.,
1990). El efecto de las reservas de enera corporal y la
nutrición sobre la funcn reproductiva han sido
ampliamente reportadas (Randel 1990; Short et al., 1990;
Wettemann et al., 2000; Hess et al., 2005), manifestado en
este trabajo con el aumento del intervalo de tiempo parto
concepcn de las vacas de nivel BAJO. En tanto, la tasa de
preñez no fue afectada por los tratamientos, aunque en el
presente trabajo el mero de vacas utilizadas fue bajo
para esta variable. Las vacas en nivel BAJO en enera en el
último tercio de gestación, comprometieron el estatus
metalico medido a través de la condición corporal y
AGNE en la lactacn, priorizando la producción de leche
en detrimento de las demandas reproductivas, lo cual es
ampliamente documentado (Short et al., 1990; Hess et al.,
2005; Chagas et al., 2006; Quintans et al., 2009).
El nivel nutricional bajo en energía aplicado en el último
tercio de gestacn no provocó diferencias en el PV al
nacimiento de las terneras F1. Considerando que el mayor
crecimiento prenatal se produce en el último tercio de
gestación y que no existió diferencia en el PV al
nacimiento, podemos interpretar que el nivel nutricional
bajo en enera aplicado en nuestro trabajo no fue
suficientemente severo para generar una disminucn en el
PV al nacimiento de las terneras. Como fue mencionado, la
adecuada CC y la movilización de las reservas corporales
pudieron ofrecer un adecuado ambiente uterino con
suficiente disponibilidad de nutrientes para el desarrollo
de las terneras (Batista et al., 2020). Este hallazgo concuerda
con previos reportes, aunque para el efecto de la
subnutrición materna sobre los terneros nacidos en oto
(McLean et al., 2018). Ades, hay que considerar la
inversn materna de recursos para el feto hembra ante el
escenario nutricional desafiante, esto en funcn de su
actividad como futura reproductora representando un
inversión segura” para la perpetuación de la especie
(Barcelos et al., 2022). Sin embargo, es necesaria más
investigación con un diseño similar al de este trabajo, con
una subnutrición más severa de energía materna y
comparar la respuesta de la descendencia femenina y
masculina.
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El PV al nacimiento está correlacionado positivamente
con el crecimiento hasta el destete (Greenwood et al., 2010),
así como la produccn de leche también influencia el PV al
destete, modulando la tasa de crecimiento (Totusek et al.,
1973; Reynolds et al., 1978; McLean et al., 2018). Además, las
ganancias de PV y el PV en la lactancia temprana tienen
correlacn positiva con la concentracn sérica de IGF1
(Breier et al., 2000). En nuestro trabajo la ganancia diaria de
PV del período nacimiento a destete, así como el PV en el
destete, fueron s bajos en terneras hijas de vacas del
tratamiento BAJO respecto a las de ALTO. En tratamientos
nutricionales contrastantes al final de la gestación, la
produccn de leche no fue correlacionada con la ganancia
de peso y el PV al destete de la descendencia (Corah et al.,
1975; Larson et al., 2009). En el presente trabajo la
produccn de leche no fue distinta entre tratamientos y
hubo un 6 % de diferencia en la ganancia media diaria
estimada de las terneras al pie de la madre en el nivel
ALTO, en analogía con reportes recientes (Noya et al.,
2019 López Valiente et al., 2021a). Podríamos hipotetizar
que, o las terneras de vacas del tratamiento BAJO
cosecharon menos leche, ya que la metodología de ordeñe
utilizada estima únicamente la cantidad producida, o no
aprovecharon la leche consumida. En el presente trabajo
no fue evidente una mejor utilización del alimento,
reflejado en la menor ganancia de PV en las terneras de
BAJO al destete. Por el contrario, se ha reportado que la
subnutrición preparto (20 a 30 % de los requerimientos)
mejoraa la eficiencia digestiva y metabólica de la
descendencia durante la lactación temprana (Funston et al.,
2010 Hardy 2017; McLean et al., 2018), con mecanismos
de ahorro que compensan el crecimiento y disminuyendo
la concentración de IGF1 (LópezValiente et al., 2021a,b).
El menor aumento de peso al destete de las hijas de las
vacas de nivel BAJO puede ser una consecuencia del
retraso del crecimiento uterino (Greenwood and Cafe,
2007), mediados por alteraciones en el eje IGF. Se ha
indicado que la subnutricn durante la etapa fetal puede
comprometer la función y metabolismo hetico y
expresar el efecto en la lactancia (Hardy, 2017),
conduciendo a la disminución de la produccn y
concentración sérica de indicadores del estado metabólico
y nutricional como la IGF1 (León et al., 2004). Los elevados
niveles de IGF1 en la lactacn temprana representan la
madurez del eje somatotrófico (Breier et al., 2000) y
responden a la ingesta de alimento y/o al estado
nutricional, ya que se sintetiza en el hígado por esmulo
de la hormona de crecimiento en respuesta a la insulina
(León et al., 2004; Rhind et al., 2004). En cambio, la
disminución de IGF1 en la descendencia durante la
lactancia fue asociada con la menor produccn de leche de
las vacas y con menor tasa de crecimiento de las terneras
(pez Valiente et al., 2021a). En el presente trabajo, las
concentraciones de hormonas metalicas de las terneras
durante la lactancia, acompañaron la produccn de leche
de las madres. La concentración de IGF1 no fue diferente
entre terneras de ALTO y BAJO, y fueron elevadas desde
el comienzo hasta la mitad de la lactación, al igual que los
de insulina, y desde la mitad de la lactancia disminuyeron
hasta el destete, en concordancia con reportes recientes del
equipo de trabajo (López Valiente et al., 2021b). Desde la
mitad de la lactación al destete los niveles de IGF1
decrecen, en paralelo a la disminución de la ingesta teórica
de leche por la disminución de la producción ctea, y por
el pastoreo de especies estivales de baja calidad del campo
natural. Las diferencias en las tasas de ganancia de PV y en
el PV al destete de las terneras hijas del nivel BAJO y
ALTO podría explicarse por una respuesta diferencial del
metabolismo en función de la plasticidad hetica (Hardy,
2017), afectada por los niveles de enera en el último tercio
de gestacn.
Paralelamente, los efectos de los estímulos nutricionales
en la gestacn y en la lactación sobre el crecimiento de las
terneras son acumulativos, pudiendo mezclarse los efectos
nutricionales espeficos recibidos durante la gestación con
los posnatales (Greenwood et al., 2010). El consumo de
leche es el principal factor que determina el crecimiento
hasta los 2 meses de edad (Cafe et al., 2006) y desde los 90
días de vida en adelante el desarrollo del sistema digestivo
permite a la ternera comportarse como un rumiante
funcional, disminuyendo su dependencia nutricional de la
leche (Relling y Mattioli, 2003). Durante la lactación, la
morfología y/o funcionalidad del sistema digestivo deben
ser adecuadas para una eficiente utilización de nutrientes y
no afectar negativamente la ganancia diaria de peso y el
PV de los terneros (Greenwood and Cafe, 200 Noya et al.,
2019a). En el presente trabajo poda haber un efecto a
largo plazo de los tratamientos nutricionales durante el
peodo fetal sobre la madurez y/o eficiencia digestiva en
la etapa de rumiante funcional, que provocaron diferencias
en las ganancias de peso vivo hasta el destete. Esto último
podría ocurrir en las terneras hijas del tratamiento BAJO
que tuvieron menor ganancia de peso y menor PV al
destete y similar respuesta de hormonas metalicas
respecto a las de ALTO. Las diferencias podan responder
a una funcionalidad hepática distinta avanzada la
lactacn, a la alimentación en la etapa de rumiante
funcional y al ests del crecimiento que alteraan la
expresn nica hepática, afectando negativamente el
metabolismo y el desarrollo (Hardy, 2017). Es necesaria
más investigación que permita elucidar el efecto de la
restricción de energía en el último tercio de gestacn sobre
las caractesticas del sistema digestivo y su impacto en las
ganancias de PV y en el PV de las terneras.
Batista et al.
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El tratamiento nutricional bajo en energía aplicado en el
último tercio de gestación no provocó diferencias
apreciables en la ganancia diaria de PV, en el PV de las
terneras F1 desde el destete a la pubertad y en la edad a la
pubertad. Resultados similares fueron reportados para el
peodo destete a pubertad en la progenie de vacas
subnutridas en el último tercio de gestación (Corah et al.,
1975; Larson et al., 200 Funston et al., 2010a; Shoup et al.,
2017). La pubertad en las condiciones de nuestros sistemas
de producción y su aparición medida a tras del DAO y
determinacn de progesterona, es relacionada con la
edad cronológica y s fuertemente con el estado de
desarrollo, el PV y una adecuada reserva de enera
(Quintans et al., 2008). En nuestro trabajo las terneras
llegaron a la pubertad habiendo alcanzado entre el 65 % y
70 % del PV de adultas (Goldberg and Ravagnolo, 2015).
Resultados similares fueron reportados por Noya et al.
(2019a). La ganancia diaria de PV de las terneras no fue
diferente en el peodo destete a pubertad. Podríamos
hipotetizar que las terneras de BAJO compensaron su
crecimiento en el período destete a pubertad, siendo s
eficientes en el uso del alimento para convertirlo en PV
respecto de la lactacn y a las terneras de ALTO,
enmarcando el efecto en la hipótesis del fenotipo
ahorrativo (Hales and Barker, 2001). En efecto, ha sido
indicado que vacas gestantes subnutridas produjeron
terneross eficientes en la utilización del alimento en PV
respecto de los no restringidos (Tudor et al., 1980). Sin
embargo, estos últimos investigadores realimentaron los
terneros en el período nacimientodestete pudiendo
confundirse los efectos nutricionales preparto con los de
lactacn. El crecimiento compensatorio fue reportado
durante el primer mes de lactacn en terneras hijas de
vacas con subnutrición moderada en el último tercio de
gestación (López Valiente et al., 2021a) y también fue
reportado en la reca de machos hijos de vacas con
subnutrición moderada durante el primer tercio de
gestación (Noya et al., 2022). Se ha establecido que la
capacidad de crecimiento compensatorio disminuye
cuando s temprano en la gestación se inicia la
restricción nutricional (Greenwood and Cafe, 2007). En el
presente trabajo la restriccn fue moderada y realizada en
el último tercio de gestación. Es necesaria s
investigación respecto del efecto de restricciones de
energía más severas en vacas maduras en el último tercio
de gestación, sobre la ganancia diaria de PV, el PV de las
terneras F1 desde el destete a la pubertad y la edad a la
pubertad.
Por otra parte, la maduración del sistema metabólico y
encrino se ha asociado a los cambios de dieta
(Greenwood and Cafe, 2007 en nuestro trabajo a partir
del destete las terneras F1 se alimentaron exclusivamente
de pasturas. El perfil de la hormona IGF1 se evalúa como
indicador del estado metalico y de reserva nutricional, y
elevadas concentraciones prepuberales se han asociado con
edades de pubertad temprana (Rhind et al., 200 Sullivan et
al., 2009; Ruiz et al., 2011; McLean et al., 2018). Las terneras
de ALTO y BAJO tuvieron una oferta de 6 kg de MS en la
recría, aunque el consumo no fue medido, la concentración
de IGF1 no fue diferente entre tratamientos, pudiendo
indicar como se menciona anteriormente, que las terneras
de BAJO estarían compensando su crecimiento.
Concentraciones similares de IGF1 entre tratamientos,
relacionado con la aparición de crecimiento compensatorio
en la reca, fue reportada en terneras y terneros hijos de
vacas subnutridas en energía en la gestación temprana y
tardía (pez Valiente et al., 2021a; Noya et al., 202). En
otros reportes los tratamientos aplicados a las madres no
afectaron la concentración de IGF1, la ganancia diaria de
peso y el PV, posiblemente debido al momento, al tipo de
restricción implementado y a la edad de desarrollo de las
terneras utilizadas (Mac Donald et al., 2005; Sullivan et al.,
2009; Funston et al., 2010a; Cushman et al., 201 Shoup et
al., 2017). En conclusión, no hubo efecto de la nutrición en
el último tercio de gestación de las madres sobre la
precocidad sexual de las terneras. El posible crecimiento
compensatorio posdestete miti las diferencias en las
ganancias diarias de PV de las terneras al pie de la madre y
no se afec el PV, IGF1 y tampoco edad de la pubertad.
Las variables reproductivas de las vacas hijas F1 no
fueron afectadas por la restricción de energía nutricional en
el último tercio de gestación de sus madres. Restricciones
nutricionales de enera del 25 % en vacas durante el
segundo y último tercio de gestación no afectaron el
desempeño reproductivo de la descendencia (Cushman et
al., 2014). El desarrollo de las estructuras involucradas y
vinculadas en la reproduccn (aparato reproductor,
hipotálamo e hifisis) ocurre en el primer y segundo
tercio de gestacn (Funston et al., 2010 Greenwood et al.,
2010). En vaquillonas con restricciones de energía del
orden del 30 % en el primer y segundo tercio de gestación,
vieron afectadas negativamente las características
reproductivas, infiriendo que el desarrollo reproductivo
pudo ser afectado por la nutrición prenatal, desde la etapa
gestacional temprana hasta mitad de la misma (Sullivan et
al., 200 Cushman et al., 2014). Sin embargo, recientemente
se reportó que restricciones de enera del 35 % durante el
primer trimestre de gestación no perjudicó la tasa de
preñez de la descendencia (Noya et al., 2019a). En el
presente trabajo las vacas F1 llegaron a la pubertad con
más del 65 % del PV adulto, lo cual se podría asociar con
adecuado desarrollo. Los tratamientos aplicados en el
último tercio de gestación en vacas maduras no generaron
efecto alguno sobre las características reproductivas
evaluadas en la progenie F1.
Nutrición preparto y desempeño de la vaca y su descendencia
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El PV y la CC de las vacas hijas F1 con la cual llegaron
al parto no fue diferente entre tratamiento. En nuestro
trabajo, desde el período reproductivo todas las vacas F1 se
manejaron juntas pastoreando con la misma oferta en
campo natural hasta el parto. En el último tercio de
gestación el crecimiento fetal es acelerado y los cambios
nutricionales en este peodo pueden afectar
negativamente el sitio de deposicn de nutrientes de la
descendencia, enmarcando el efecto en la programacn
fetal (Barker et al., 199 Funston et al., 2010b; Khanal and
Mette, 2017). Se ha reportado que la restricción de
nutrientes maternos durante la gestacn media o tardía
produjo niveles circulantes alterados de IGF1 asociados
con cambios en el desarrollo del tejido adiposo de terneras,
pero en la lactancia temprana (Maresca et al., 2018). En
otros trabajos no se repor una diferencia o tendencia en
la CC al parto en vacas F1 hijas de madres subnutridas,
asumiendo que fueron más eficientes utilizando el
alimento respecto de las bien nutridas (Funston et al.,
2010 Cushman et al., 201). Además, la madurez física de
las vacas para carne utilizadas en este trabajo se alcanza
después de los 5 años de edad (Goldberg and Ravagnolo,
2015). Consecuentemente, en las vacas hijas F1 los
requerimientos de energía son s altos respecto a vacas
maduras y por lo tanto, una baja reserva corporal preparto
induce a mayor duración del anestro posparto y aumento
del intervalo parto concepción (Short et al., 1990; Hess et al.,
2005; Chagas et al., 2006; Quintans et al., 2009). La
restricción de energía aplicada a las vacas del tratamiento
BAJO no afectó las caractesticas reproductivas al primer
servicio de la progenie F1.
La subnutrición energética de vacas de cría para carne
en el último tercio de gestacn no afec el PV al
nacimiento, la ganancia diaria de PV y el PV al destete de
los nietos F2. Estos resultados esn en nea con trabajos
recientes respecto a la descendencia de vacas con
subnutrición en el primer tercio de gestacn (Noya et al.,
2019a). La escasa informacn del efecto de la subnutricn
energética de vacas de ca para carne en el último tercio de
gestación sobre las variables productivas en la segunda
generación, es coincidente con los resultados del presente
trabajo (Cushman et al., 2014). Funston et al. (2010a) no
observaron efecto negativo sobre el PV al nacimiento y el
PV al destete de terneros F2 nietos de vacas en planos
nutricionales contrastantes. En ovinos (Kenyon and Blair,
2014) y humanos (Rajendran et al., 2017; Paro et al., 2021) el
efecto negativo de una nutricn deficiente entre
generaciones distintas (abuelas vs nietos) es relacionado
con niveles de subnutricn enertica más severos y en
etapas s tempranas de la gestación a la utilizada en el
presente trabajo.
En el presente trabajo el nivel bajo de enera consumido
en el transcurso del último tercio de gestación provo la
movilización de enera, medido a través de la
concentración en sangre de AGNE, que habría sido
suficiente para cubrir las demandas nutricionales del par
vaca ternera. La informacn relevada evidenciaría una
capacidad de adaptacn al ests nutricional de las vacas
gestantes, propiciando un ambiente favorable para el
crecimiento y desarrollo de su progenie, en detrimento de
su propia capacidad de volver a reproducirse. Sin
embargo, reportes recientes indican que la programación
fetal tambn puede causar cambios en los órganos
internos, el metabolismo y los sistemas endocrinos de la
descendencia a muy largo plazo (Wethes, 2022). Resta
responder si, en vacas gestantes de razas brinicas, la
capacidad de adaptación a la subnutricn invernal, así
como la redirección de recursos para el feto, podría ocurrir
ante niveles de subnutrición enertica más severa al final
de la gestación y tener un efecto a más largo plazo que el
observado en este trabajo. Finalmente, las terneras F1
provenientes de una restricción nutricional en útero,
alcanzaron la etapa reproductiva sin diferencia respecto a
las terneras provenientes de un nivel alto de alimentacn,
pudiéndose hipotetizar la manifestación de un crecimiento
compensatorio.
Conclusión
El efecto del balance energético negativo previo al parto
afec negativamente el intervalo partoconcepcn de las
vacas, sin comprometer la producción de leche. La
movilización de reserva corporal pre y posparto en las
vacas del tratamiento BAJO fue suficiente para no
comprometer la producción de leche, evidenciando
resiliencia ante el desafío de la restricción nutricional. La
adaptación anterior podría ser similar en sistemas de ca
en campo nativo, en los cuales el último tercio de gestacn
ocurre en inviernos con similares restricciones de enera.
No hubo efecto evidente en los pametros de crecimiento
ni desarrollo de los animales cuyas madres y abuelas
fueron restringidas a un 75 % de sus requerimientos
energéticos durante el último tercio de gestacn. Se
necesita seguir produciendo informacn respecto de los
efectos de restricciones de energía nutricional s severas
de vacas durante el último tercio de gestacn sobre el
desempeño productivo y reproductivo de la progenie.
Conflicto de intereses: No hay ningún conflicto de intereses que declarar.
Financiamiento: Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) de Uruguay.
Batista et al.
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Contribución de los Autores: Carlos Batista: diseño experimental, metodología, desarrollo de la investigación,
análisis estadístico y redacción del manuscrito. José Velazco: diseño experimental, metodología, revisión del
manuscrito. Graciela Quintans: diseño experimental, metodología, revisión del manuscrito.
Editado por Dr. Víctor Parraguez.
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